viernes, 7 de mayo de 2021

El masoquismo del corazón

 ¿Te has enamorado? ¿Te han roto el corazón? La verdad, creo que son dos sentimientos más similares de lo que la gente cree. Un sentimiento desgarrador, increíble y superior a las fuerzas de cualquier ser humano.

El enamoramiento, hace explotar tu mundo, hace que sientas fuego dentro, que se te salga el corazón cuando esa persona te escribe, cuando llega ese mensaje que tanto deseabas.

Pero se acaba, llega la ruptura y te encuentras con la dura y cruda realidad, que el fuego que sentías dentro era provocado por tu corazón, consumido por esa explosión que el amor provoca.

Me gusta pensar que el amor es el fuego y el desamor la ceniza, son causa y consecuencia, préstamo y deuda, principio y fin. Dos sentimientos que toda persona ha de vivir al menos una vez, para aprender lo que es el amor. El sentimiento más fuerte que puede sentir una persona, el más feliz y el que más llena; pero que como he dicho con anterioridad, es a su vez el que más vacío deja, el más duro y el que más cuesta soportar.

Yo escribiendo esto, siento que no quiero vivir del pasado, pero pasado el tiempo la echo de menos, a esa persona que incendió mi interior, que hizo explotar mis sentimientos.

Se lo que digo, causa dolor, no es masoquismo, es el amor, es ese sentimiento de libertad y de felicidad. El dolor es la consecuencia y cada uno es libre de aceptarlo o de rechazarlo. Yo extraño los besos, las caricias y el cariño que el amor trae consigo.

Pero el pasado es eso, pasado, pretérito como dicen en las escuelas. Hay muchas formas de afrontarlo y actuar en consecuencia de él, algunos lo llaman arrepentimiento, yo prefiero aprendizaje.

Al fin y al cabo, en el colegio ya nos decían que la mejor forma de mejorar era aprender de los errores.

J.

miércoles, 28 de abril de 2021

Un nuevo comienzo

A lo largo de mi vida, por suerte o por desgracia me he visto obligado a hacer algo que, al ser humano, por definición, más le cuesta hacer; decir adiós. Además, en varias ocasiones.

Alejarte, convertir a personas que antes eran todo para ti en completos desconocidos, igual que aquellas que te cruzas por la calle, esas qué en lugar de saludar miras un mensaje en el móvil,  una noticia de última hora sobre cualquier tema banal o simplemente finges .

Como Albert Espinosa dice en su último libro “vivir es aprender a perder lo que ganaste”, yo aporto otra reflexión, si es que es posible, toda pérdida es en el fondo, una ganancia, si sabemos aprovecharla y aprendemos de ella. Por lo que, si lo analizamos, siempre podemos ganar, mejor dicho, siempre ganamos, pero no siempre estamos preparados para hacerlo, ya que ello implica aprender situación, crecer, mirar las cosas desde una nueva perspectiva y eso asusta.

Es curioso como cuando miramos al futuro, nos asaltan sentimientos como el miedo, la duda o en cierta manera, interés; al fin y al cabo, es lo desconocido, aquello que está por llegar y si eres un poco más espiritual, el destino.

En cambio, el pasado se mira con lastima, con pena o incluso ciertas personas lo hacen con asco o desconsideración. Es llamativo, ya que, sin considerarme yo en poder de la verdad, deberíamos mirarlo con agradecimiento, sentirnos orgullosos, porque es gracias a ese pasado que hoy estamos donde estamos, gracias a esos fracasos, a esos éxitos, sin los cuales no seriamos quienes somos; no me considero muy espiritual, en mi caso, la fe es un don que no me ha sido concedido, pero creo que el destino si se puede modular, el pasado en cambio es estático, de nada sirve arrepentirnos ni convertir el presente en un martirio a causa del ayer. Sin embargo, el futuro es nuestro, es responsabilidad de cada uno de nosotros llevarlo por el sendero que queremos para ser felices.

3 palabras, 3 verbos, querer, creer y crear. Quererse a uno mismo, tú que estas leyendo esto, sabes, aunque ahora niegues con la cabeza, que, si no te quieres tú, de nada sirve que lo hagan terceros, pues no te darán el amor que necesitas, el propio. Creer en ti, porque de nada sirve que tu círculo lo haga, hasta que tú no te convenzas de que eres capaz de todo, no lo serás. Crear, a partir de las dos primeras palabras, se desarrolla y se hace posible esta tercera, queriéndote y confiando en ti, puedes crear lo que buscas, ese futuro tan ansiado, ese objetivo anhelado.

Y recuerda, creer y crear, están a una letra de distancia.

J.